No idolatre a ningún hombre, son solo polvo. Del polvo de la tierra fueron tomados y al polvo de la tierra regresaran!!
Crea en Jesucristo y Sera Salvo!!

 

 

 

 

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Son las 8:00 a.m. de la mañana salgo temprano, camino al trabajo, después de darme un baño y después de encomendarme a mi Dios, salgo presuroso a tomar el bus, que a la sazón pasa a una cuadra del conjunto de edificios donde vivo. El sol empieza a brillar, camino rápidoy al pasar por la caseta de vigilancia saludo a mi buen amigo el guardián
- ¡Hola! ¿Qué tal Alfredo? -
-¿Cómo amaneciste hoy? – Esa es mi letanía, mañanera cada vez, que veo a Alfredo que ya esta en pie, saludando a todos los vecinos del lugar, quienes salimos presurosos rumbo a nuestros centros laborales.

fuente: dominio publico

La hora avanza tomo el bus. El bus hecha andar y en unas cuantas cuadras mas se detiene. El bus ya esta a su máxima capacidad pero aun así un grupo de personas sube al bus. Entre ese cúmulo de personas, que suben al bus, se nota la figura de un hombre de edad madura, ya casi bordeando la tercera edad. El Bus sigue su camino habitual, y mientras lo hace los pasajeros que van de pie se bambolean de un lado para otro. La figura de este hombre, es la mas notoria, pues lleva un traje blanco.

Cuando le vi me dije a mismo:
– De seguro que este Señor debe ser un medico -

fuente: dominio publico

Al verle bambolearse, pensé en mi Padre, que no me gustaría verle así de pie en un bus y que nadie le ayudase, cediéndole un asiento. En mi mente había una lucha. Una parte de mí, que pertenece a lo carnal, a lo egoísta de la esencia humana, decía:
- ¿Para que le darás el asiento, a ese hombre?, total nadie te lo agradecerá -

Otra parte de mi que pertenece a lo espiritual, decía:
– Eres cristiano, si dices amar al Señor Jesús, debes dar sin pedir nada a cambio. Además recuerda que tienes un padre y hermanos que al igual que tu mismo llegaran a la tercera edad. Y cuando aquello suceda no querrás que los demás sean indiferentes y que nadie te ayude a ti o a tus padres o a tus hermanos, ¡No querrás que eso ocurra! –

Por fin decidí, dejarme llevar por la voz de mi conciencia y por mi Fe en el Señor Jesús, que haría el bien sin esperar nada a cambio, si estuviera en mi lugar ese instante.

Pensé que un cristiano debe ser consecuente con lo que dice.
- Si soy seguidor del Señor Jesús – me dije

fuente: dominio publico

-¡Pues debo actuar como él hubiera actuado! –
Y sin mas ni mas le dije al Señor de traje blanco:
- Maestro, venga hacia este lugar y tome asiento –
En mi interior, sentí mucha alegría por ayudar a alguien. Sentí mucha alegría en mi interior. Siempre he pensado que uno de mis mayores temores, es tener una vida infructuosa, que no bendiga a otros. Creo en mi concepto de lo que es la vida. Que una vida que no ayuda a otros, o que no impacta con bien a otros congéneres, simplemente es una vida vana. ¡Pues no tiene propósitos! Yo personalmente temo llegar a ese punto en la vida.

Muy contento me puse de pie a lado del hombre de Blanco, sin embargo, hasta mis oídos empezaba a llegar un murmullo que salía de los labios de aquel hombre de traje blanco:
- Como puede ser posible – decía el hombre.
- Que alguien me llame maestro, como si fuera yo un cualquiera,
que acaso usted no tiene educación, sabe Dios, donde a estudiado. –
– Yo soy medico, que clase de persona es usted, que me llama maestro – Seguía diciendo dirigiéndose a mí

Y de su boca seguían proliferando y profiriendo mas y mas adjetivos y todos eran contra mí.
- ¿Que esta pasando aquí? – pensé
– ¿Que hice mal? –

fuente: dominio publico

En mi mente una serie de pensamientos se cruzaban, algunos de ellos decían:
- Ya ves que te dije, Por hacer el bien mira como terminaste –
- De que te aprovecho ser bueno –
- Mira este hombre como te paga el favor que le hiciste -
- Y que ridículo quedaste, todo el mundo te mira –
- ¡Quedaste como un tonto! –

En mi país, se usa el termino maestro, con una acepción o significado que denota, respeto a una persona de mayor edad que uno. Al menos, en mi hermoso terruño llamado Chiclayo, al norte del Perú. Acostumbramos llamar maestro con respeto y cariño, a una persona mayor, reconociendo su sabiduría por su edad y el respeto a su condición de hombre mayor. ¡para nada es un termino ofensivo!.

- Bueno le dije Señor, – Dirigiéndome al hombre de Blanco
- No era mi intención ofenderle ni molestarle, por el contrario quería ayudarle –
- Además no sabia cual era su profesión y mucho menos me interesaba saberlo -
-Lo único que puedo pensar de usted ahora, es que es un Señor majadero y malcriado-
-Todos lo estudios se le fueron a los zapatos – Le dije con tono adusto
- Yo solo pensé en hacerle un bien –
Y diciendo eso me retire pues ya estaba cerca el lugar de mi destino.

fuente: dominio publico

Dentro de mi, contenía el enojo, pensé en decirle mas frases quizá hasta ofensivas, pero comprendí que no debía hacerlo. El caballero de blanco era un hombre que bordeaba la tercera edad, y no era correcto aumentar la tirante situación que de por si, era por lo demás incomoda.

Yo baje del bus y camino a la próxima parada de otros bus que me llevaría al trabajo. Pensaba:
- Si acaso, en estos tiempo el hacer un bien es un error. –
- Acaso ya no debería luchar contra la corriente, de esta sociedad, que impone un estilo de vida: egoísta, egocéntrico y por demás orgullosa. Donde la figura de un hombre cortes y comprensivo era la imagen de un tonto. -

Tenia una mezcla de cólera y de dudas. Pensé hablándole a Dios, en mi mente.
- ¿Señor porque me paso esto a mi? -
-¿Por que ese hombre a pesar de su edad, estaba lleno de orgullo e inmadurez? -
Pues no era motivo para insultarme el hecho de llamarle maestro tan solo para darle el asiento
-¿Por qué se comporto así?-

fuente: dominio publico

En aquella hora la palabra de Dios llego a mi mente y entendí unos pasajes bíblicos que decían:

22:6 Instruye al niño en su camino, Y aun cuando fuere viejo no se apartará de él.
22:9 El ojo misericordioso será bendito, Porque dio de su pan al indigente. (Libro de Proverbios, Santa Biblia)

Entendí que los años pueden pasar en nuestras vidas y que tal vez dejen huellas físicas en nuestro cuerpo. Pero eso no significa que seamos seres maduros y rebosantes de cordura.

Entendí que la sabiduría y la integridad como ser humano, no se alcanza por la mucha edad que tengamos. Tampoco la Sabiduría y el grado de consideración hacia los demás se alcanza con cumplir mas años de edad. ¡No!

Hacia falta llenar la vida de principios y valores que alimentaran nuestra vida futura, que aun cuando fuéremos viejos nos ayudaran a ser mejores personas, a vivir vidas que bendigan a otros y que no causen discordia.

Que la instrucción temprana nos ayudaría a vislumbrar el camino de nuestras vidas, y que aun cuando ya la edad traiga consigo sus efectos, nuestros corazón no se apartara de los valores aprendidos aun cuando erramos niños.

fuente: dominio publico

Entendí también, que cuando un corazón es renacido en Cristo Jesús, ya no cabe el orgullo en El. Aquel hombre de esta historia, podría haber tenido muchos títulos y profesiones, pero era orgulloso. El orgullo es una muestra del grado de inmadures en nuestras vidas.

Me pregunto:
-¿qué habría pasado en su vida, para tornarlo así, tan intemperante, poco tolerable? –

Quizás en su niñez, no pudo ser conducido de acuerdo con valores cristianos, como aquellos que están en la Biblia. Esto había producido en este hombre un alto grado de orgullo, que hacia que se jactara de tener un mayor grado académico, a su entender, superior al de los demás.

Pensaba – ¿Porque este Señor a pesar de su edad, podía contar con una valoración no sana de sus logros y metas personales?. El Ser profesional es una condición muy buena y recomendable, pero el pretender ser mejor que otros por estudiar esta u otra profesión, no es nada sano y denota un tremendo grado de egocentrismo, altamente dañino, para el que lo sufre, como para aquel que se ve afectado, por esa desmedida valoración personal.

fuente: dominio publico

Creo mi amigo lector, que hacer el bien es lo mejor que le puede suceder a un ser humano, pues eso demuestra que en tu vida conservas valores, y si estos son valores cristianos, te aseguro que harán crecer tu espíritu y te permitirán tener, las pruebas irrefutables, de que eres un cristiano genuino y no solo de nombre. Estamos llamados a ser misericordiosos a ayudar a los demás, así se nos trate mal, por hacerlo. Recuerda que la Biblia dice:

22:9 El ojo misericordioso será bendito, Porque dio de su pan al indigente.

El ojo misericordioso es aquel, que se duele de su prójimo y busca ayudar a los demás no por interés, si no porque sabe, que eso agrada al Dios viviente, y eso enaltece su persona y alimenta su vida interior, además de ello siembra amor y de cierto también cosechara amor y ya sea en este tiempo y aun tal vez en su vejez. Pero recibirá su buena cosecha en el tiempo que fuere, pues sembró bien.

Estimado amigo, solo el Señor Jesús puede darte dominio propio y darte la fortaleza para superar situaciones por demás incomodas y que pueden provocar una reacción violenta en ti, que después podrías arrepentirte. Yo te invito a que entregues tu vida a Jesús y que leas su enseñanzas que están en la Biblia y tengas una nueva vida con El, como el eje principal de todo tu existir.

fuente: dominio publico

Ya de nuevo en el Segundo bus que tomo todas las mañanas, pensativo estoy sentado viendo el horizonte urbano de mi cuidad. El bus vuelve a parar suben, mas personas y el andar del bus bambolea a las persona que en su interior van de pie. Veo un hombre de azul que ya casi bordea la tercera edad, nadie le da el asiento y pienso:
- Seguro que este Señor puede ser un abogado –
- ¿Después de lo que me paso, le deberé ceder el asiento? -
- Me sonreí – y le dije: – Caballero tome asiento puede caerse al viajar así -
- Aquel hombre me sonrió – y me dijo:
- Gracias amigo, que Dios te bendiga ricamente –
demás esta decirles que el viaje fue fructífero, aquel hombre era un creyente en Cristo Jesús.

¡El hacer el Bien, no es un error!

Y si este hubiera sido tú caso,
¿Cuál habría sido tu reacción?
¿Habrías decidido no hacer el bien?

¡Como, siempre Tú tienes las respuestas!

Hasta la próxima
Hno. Rafael Salinas V.
rafael_salinasv@rsvperu.org

Tomado y Adaptado de: Recuerdo que Viví, autobiografía de R.S.V.

Un Hombre de Blanco y el Dilema de Hacer el Bien

 
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